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07 febrero 2013

Eva Cortés en San Pedro Sula


Cuando descubrimos en Internet la música de Eva Cortés, quien siempre se ha presentado como hondureña, conectamos al instante. Pero la afinidad con Eva no llegó por haber nacido en estas honduras. Nos identificamos con ella por su música, la nacionalidad nunca ha sido relevante para profesarle admiración.

Eran tiempos cuando leíamos con devoción al chileno Roberto Bolaño. Nos calaba profundo con declaraciones como esta: "Mi única patria son mis dos hijos, Lautaro y Alexandra. Y tal vez, pero en segundo plano, algunos instantes, algunas calles, algunos rostros o escenas o libros que están dentro de mí y que algún día olvidaré, que es lo mejor que uno puede hacer con la patria" (de la entrevista con Mónica Maristain, publicada originalmente por Playboy México).

Le seguimos la pista a Eva. Nos descargamos sus discos de Internet. Así como descargábamos los libros de Bolaño del FTP Michel. Apenas ajustábamos para cancelar la mensualidad del apartamento y para los santos espaguetis de infinidad de mediodías. Así que el FTP de Michel nos proveyó libros de Bolaño (y otros buenos autores) mucho antes de que las librerías de la ciudad trajeran copias de sus textos, no por interés en fomentar la buena lectura, sino porque el autor de Los detectives salvajes se volvió rentable.

No le perdimos la pista a Eva. Llegó a Facebook. Llegó a Twitter (antes a Myspace), pero nunca sus discos a estas honduras, porque el jazz no es tan bueno (entiéndase rentable) como el "reguetón". Pero las redes sociales nos acercaron y le seguimos de cerca los pasos. Finalmente, el 5 de febrero de 2013, la conocí en persona y la entrevisté para el diario donde trabajo, La Prensa. Claro que me hubiera gustado mantener en el reportaje para el periódico el "vos" de la entrevista original con Eva y no el cursi "usted".

Guilmor García, Carlos Rodríguez y Eva Cortés. Imagen: del Facebook de Eva.

Y llegó la noche del 5 de febrero. Centro Social Hondureño Árabe. Reunión exclusiva convocada por el grupo financiero Davivienda (antes HSBC, condenado en diciembre de 2012 a pagar una multa de 1,260 millones de dólares por lavado de dinero procedente del narcotráfico). Mientras los invitados llegaban, un amigo me ilustraba acerca de quiénes eran algunos de ellos (no solo me dada sus nombres y apellidos). También vi pasar a Callejas, a Tuky Bendaña y a una sandia despanzurrada llena de camarones. Primero el protocolo. Habló no sé quién y no sé quién. Y el último no sé quién presentó un video de no sé qué. Y este último no sé quién, con acento colombiano anunció la salida a escenario de una cantante hondureña: Eva Cortés.

Eva feliz porque va a cantar por primera vez en Honduras. Yo también feliz porque la voy a ver cantando en vivo. Y Gustavo me escribe: "sos un cerote suertudo". Los hombres de negocios que acumulan millas con sus constantes viajes al extranjero y sus señoras que se van de shopping a Miami un fin de semana no aguantaron ni 10 minutos en sus asientos. El señor no sé quién con acento colombiano la hubiera presentado como española que canta en francés, o como francesa que canta con acento español, a lo mejor los finos invitados hubieran resistido un poco más o escuchado al menos dos rolas.

Eva Cortés en concierto, San Pedro Sula. 05 febrero 2013.

Eva canta su primera canción. Hay aplausos. Con el amigo gritamos ¡Bravo! Nos ven como bichos raros. La mediocridad comienza a salir por los poros de los señores y señoras de alta alcurnia. El desastre es evidente. "Qué putas es esa música de mierda. Yo vine aquí por negocios, a comer y a chupar", leo en la mente de los emperifollados comensales (no es broma, yo puedo leer la mente). Eva sigue cantando, pocos escuchan su voz: conversan de espalda al escenario, comen como si fuera la última cena y los meseros pasan a prisa con las bandejas cargadas de tragos. Eva está a punto de finalizar otra rola. Se presiente que nadie aplaudirá. Con el amigo aplaudimos, algunos nos siguen con aplausos forzados. Los señores y las señoras de etiqueta lucen corchos en los oídos y no se dejan seducir por la exquisita voz de Eva Cortés. 


Una vergüenza. Irrespeto al más alto nivel. Esa es la clase empresarial y política de Honduras. El desprecio no pudo ser mayor para Eva Cortés, acostumbrada a presentarse en Madrid, Barcelona, Ámsterdam,  París o Nueva York. El desprecio que mostraron hacia esta diva del jazz los invitados de Davivienda desnuda la realidad de la clase adinerada de estas honduras. Eva se entregó a los espíritus indomables del jazz y disfrutó junto con sus músicos.

Y así escribí en uno de los párrafos de la nota periodística:
Quizá seis u ocho, de entre unos 200 invitados, disfrutaron cada gesto, cada solo instrumental, cada canción y cada giro de la exquisita voz de esta hondureña que en 2010 apareció en el álbum Nuevas divas del jazz (Universal Music).
Y así se publicó finalmente este párrafo de la nota periodística:
Los amantes del jazz disfrutaron cada gesto, cada solo instrumental, cada concierto y cada giro de la exquisita voz de esta hondureña que en 2010 apareció en el álbum Nuevas divas del jazz (Universal Music)".
YO disfruté cada momento. GRACIAS a Davivienda por pagarme un concierto privado de Eva Cortés (ja, ja, ja). EVA, olvidá esos rostros nefastos, ese escenario y esos instantes del 5 de febrero en el Centro Social Hondureño Árabe. La próxima vez que vengás a estas honduras estarás con los de a pie, con los que te seguimos la pista y saboreamos tu voz y tu música.

Dejo constancia de las palabras del ingeniero y director de teatro que a la salida, tras hacerle un comentario, le dijo al amigo que por primera vez escuchaba a Eva: "Mirá, esta gente tiene dinero y viaja. Pero no pasan del bar del hotel donde se hospedan o de los shopping center. ¿Qué podés esperar?".


3 comentarios:

MadKing dijo...

Muy buen articulo, esplendida artista, orgullo nacional. Y esa escena ya la he visto en otros lados...gente entregada al dinero y sin gusto verdadero por las expresiones artisticas. Como me hubiera gustado disfrutar esta velada , como te dijo Gustavo , suertudo que te pagaron un concierto privado de Eva. Sigue escribiendo tu blog...que aqui no te van a mochar las verdades que quieras expresar...y con respeto te digo, ese diario es malisimo, hasta los comentarios editan si no les conviene tu opinion( y ojo sin usar ni una tan sola palabra obscena. En fin...ojala viniera otra vez en otras circunstancias pra el deleite de la gente de a pie como tu dices...y que si disfrutariamos su musica!

MariaTeresa Lopez dijo...

Yo, y lo digo como se inicia una certificación, he estado presente en varios conciertos de Eva Cortes, en New York. Para mencionar algunos en el Blue Note, Club de Jazz, donde se han presentado figuras de la música como Frank Sinatra, Michael Bublé, Chris Botti y Arturo Sandoval. En este mismo lugar el público ha ovacionado a Eva Cortes intensamente, correspondiendo a su entrega y profesionalismo. Que lástima que en nuestro pais, la ignorancia este presente en personas con los recursos suficientes para ilustrarse y/o cultivarse.
Maria Teresa Lopez

Armando Torres dijo...

Muy buena la nota, me gustó mucho la cita del final:"Mirá, esta gente tiene dinero y viaja. Pero no pasan del bar del hotel donde se hospedan o de los shopping center. ¿Qué podés esperar?".

Sin duda, en nuestro país hasta las "élites" de élite no tienen nada..